Hogares Inusuales

Aunque la palabra “hogar” suele significar algo un poco diferente para cada uno de nosotros, la mayoría de las personas probablemente piensa en una casa o un apartamento, en la ciudad o en el campo, que comparten con personas que aman. Sin embargo, algunas familias residen en lugares o condiciones que están lejos de lo usual. ¿Cómo sería vivir en un autobús en medio de la nada? O, tal vez, aún más espantoso, ¿en un cementerio?. Aquí te contamos sobre algunos de los hogares más atípicos que hay ahí afuera.

1. Un autobús escolar modificado: Vivir en automóviles, autobuses o casas rodantes se está volviendo sorprendentemente popular entre los entusiastas del llamado estilo de vida nómada, que incluye viajar de lugar en lugar diariamente y buscando constantemente nuevas experiencias. No obstante, también hay quienes, como Brian y Staria Sullivan, eligen “casas sobre ruedas” por razones mucho más practicas. Antes de que la pareja decidiera comprar un autobús escolar para convertirlo en una casa para ellos y sus 3 hijos, ellos vivían en una casa convencional a más o menos una hora de distancia del trabajo de Brian. Desafortunadamente, esto significaba que ir y venir del trabajo a la hora pico (es decir cuando hay más tráfico en la calle), le tomaba unas 3 horas diarias y como resultado, él estaba compartiendo muy poco tiempo con su familia. El mudarse al autobús fue idea de Starla, y aunque al principio parecía como una broma, los Sullivans rápidamente se dieron cuenta de ésta sería la solución a su problema.

 Ellos le compraron el autobús a un vendedor local en 2014 y pasaron los siguientes 12 meses transformándolo en su casa de ensueño. La reconstrucción costó $30,000, pero ellos están seguros de que valdrá la pena y los ayudará a ahorrar una fortuna en el futuro. Ahora el costo de vida que tienen es significativamente más bajo de lo que solía ser. Dentro de su nueva casa tienen una cocina completamente funcional, 2 sofás que pueden transformarse en una cama de tamaño completo, también tienen una bañera y una habitación completa para los niños.

2. La naturaleza salvaje de Alaska: ¿Puedes imaginarte vivir en una cabaña en medio de la nada, a 160 kilómetros del pueblo más cercano?. Eso es exactamente lo que David y Romey Atchley decidieron hacer. Hace 20 años, cansados del ajetreo y bullicio de la vida moderna, se mudaron a una cabaña de madera en un área remota en Alaska. En 2017, los Atchleys eran todavía las únicas personas en vivir al lado del Río Nowitna, un río de 400 kilómetros donde pasan 11 meses al año y durante el mes restante, ellos viajan al pueblo más cercano y compran provisiones para abastecerse de comida para el resto del año. Ellos compran alrededor de 1000 latas de pasta de tomate, frijoles y leche condensada, así como azúcar y arroz. Aparte de eso, ellos cazan y hacen sus propias mermeladas usando frutos que encuentran en el bosque.

La rutina diaria de la familia en el desierto de Alaska, como era de esperar, es también un poco inusual. En el invierno ellos usualmente comen el desayuno a las 4:30 p.m. y pasan algunas horas limpiando, haciendo carpintería y otras reparaciones. Después de la cena, es momento para más actividades creativas, como escribir o tocar guitarra. El hijo de David y Romey, Sky, tiene 15 años y es educado desde casa. Él creció completamente aislado y aparte de sus padres y su perro, tiene sólo un amigo al que ve 1 vez al año. No obstante, él dice que no cambiaría nada de su vida.

3. Un cementerio: A pesar de estar naturalmente asociado con la muerte, en Filipinas, muchos cementerios son áreas residenciales. Esto porque, debido a la densidad de la población del país, miles de personas simplemente no tienen otros lugares donde quedarse. Algunos de ellos, como Anelaine Banaga, han estado viviendo al lado de la muerte durante muchos años. En un documental en 2013, la mujer de 37 años comparte que ella se mudó a uno de los cementerios más grandes de Manila hace 13 años, después de casarse con su esposo. Ahora la pareja vive con 5 niños, quienes nacieron ahí. Le preguntaron si a ella le da miedo ser perseguida por los espíritus de los muertos, pero Anelaine dice que, de hecho, son los vivos quienes pueden ser más aterradores, ya que, frecuentemente le roban sus posesiones.

La casa convencional de los Banaga está bien organizada y es sorpresivamente funcional, tiene una cocina, un cuarto de lavado e incluso baño. Cerca, hay un restaurante y una cancha de baloncesto. Durante el día, el lugar está lleno de charlas y risas, lo que hace más fácil olvidar que estás en un cementerio. Como muchos de los habitantes, Anelaine gana dinero limpiando tumbas aunque ella sólo gana $2.50 al mes, no se queja. “Después de todo, sólo estoy cuidando de mi casa”, dice ella.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email