La Grandiosa Ernestine: La Fisicoculturista Con Más Edad En El Mundo

A menudo escuchamos que hacer ejercicio es básico para tener un estilo de vida saludable. Por lo tanto, no debe de sorprendernos saber que, ir al gimnasio es una de las promesas más usuales que se hace la gente para Año Nuevo. Según un estudio reciente, más del 50% de los adultos americanos, quieren hacer más ejercicio en el 2020. Sin embargo, es seguro decir que la mayoría de ellos no están ni cerca de ser tan determinados como Ernestine Shepherd. Cuando ella cumplió 71 años, entró en el famoso Libro de Los Récord Guinness, como la mujer más vieja en practicar fisicoculturismo. Hoy en día, a la edad de 83, ella trabaja como entrenadora física y es prueba de que nunca es tarde para volverse físicamente activo.

El proceso de Ernestine para volverse fisicoculturista profesional empezó un poco tarde en su vida. Ella fue al gimnasio por primera vez cuando tenía 56 años, justo después de que ella y su hermana Velvet fueran un día a comprar trajes de baño y descubrieran que no estaban en forma. Así que decidieron empezar a hacer ejercicios y convertirse en las fisicoculturistas de más edad en el mundo. Su meta más grande era entrar en el Libro de Los Récord Guinness juntas. Tristemente, no fueron capaces de hacerlo debido a los inesperados problemas de salud de Velvet. Poco después de que las hermanas empezaran a entrenar, Velvet falleció. Devastada por su muerte, Ernestine dejó de entrenar por un par de meses. Sin embargo, un día, ella tuvo un sueño en donde Velvet le decía que debía continuar lo que ellas habían empezado juntas.

Aunque era algo increíblemente retador, Ernestine decidió regresar al gimnasio y poco a poco empezó a ganar fuerza física y emocional. Algunos años más tarde, ella contactó a Yohnnie Shambourger, un popular fisicoculturista y ex Mr. Universo y le pidió ser su entrenador. Yohnnie pronto se dio cuenta del potencial de Ernestine y le prometió ayudarla a establecer el récord mundial que ella estaba esperando. Después de 7 meses de intenso entrenamiento, ambos decidieron que Ernestine estaba lista para participar en su primer concurso de fisicoculturismo. En 2008, ella entró al Torneo de campeones naturales de la Costa Este y ella ganó. Ahí fue cuando su mayor sueño finalmente se hizo realidad: ella recibió una llamada del Libro de Los Récord Guinness para confirmar que ella era la fisicoculturista de mayor edad.

Casi 20 años después de su histórico logro, Ernestine ya no compite más con otros fisicoculturistas. Sin embargo, es seguro decir que ella está mucho más activa que muchas otras personas de 80 años. Ella se despierta a las 2:30 a.m. y empieza cada día con una oración y una sesión de meditación. Luego, es momento del desayuno: 10 claras de huevos revueltas, casi medio litro de agua y un puñado de nueces. Después de la comida en la madrugada, Ernestine va a correr y luego directo al gimnasio. Cuando su clase termina, usualmente ella vuelve a casa para tomar una siesta corta y pasar el resto del día con su esposo Collin. A las 5:30 p.m. ella vuelve al gimnasio para conducir otra clase. Ella también levanta pesas y hace su rutina de ejercicios, por lo menos, 3 veces por semana, ya que, ella cree que debe dar el ejemplo a las personas a las que enseña.

La principal misión de Ernestine es inspirar a otros a “amarse a sí mismos y a sus cuerpos”. Ella dice que el ejercicio la ha ayudado a combatir la depresión después de la muerte de su hermana y que ella ha cambiado, no solo su cuerpo, sino también su vida. “La edad no es más que un número. Voy a continuar haciendo esto hasta mi último aliento”, declara ella.

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